sábado, 18 de mayo de 2013

Mi historia

Había una vez una niña,
una niña que a los 12 años
decidió no creer en el amor,
no creer en nada ni en nadie,
decidió creer simplemente
en los amigos que su propia
cabeza era capaz de crear;
en ese amor puro, que pensó
existía en el mundo real,
pero como no lo encontró
lo tuvo que inventar.

Sentía no pertenecer a este mundo
sentía que existía porque sobraba el aire.
Halló un poco más de sentido a su vida
encontró un poco más de sentido
entre las constelaciones más remotas de
sus neuronas, que constantemente pedían
auxilio: ¡Piedad, amor, amor, amor!

Pensó muchas veces en destrozarse
de convertirse en un muestrario de cicatrices,
no lo hizo porque le era más doloroso
destrozarse a versos, morir de envidia
de lo que la gente de su imaginación disfrutaba

Hasta que la Salvación llegó
Cristo la cambió, él transformó.
Su semblante triste transformó
Sacó su cabeza de las letras,
le hizo mirar el cielo
conoció lo que era eterno,
lo que no muere, ni morirá Jamás
El amor de Dios