martes, 18 de diciembre de 2012

-¿Por qué eres tan valiente?
-No lo soy, sucede que cuando mis fuerzas se agotan, ahí comienzan las de mi Jesús

sábado, 10 de noviembre de 2012

Chao Liceo.

Pensar que me costó tanto entrar
Pensar que el tiempo se pasó volando
Pensar que conocí a tanta gente
Pensar que mucha de ella no valía la pena
Pensar que otras merecen mi amor eterno
Pensar que no las voy a extrañar
Pensar que alguna vez las quise demasiado
Pensar que ahora me caen tan mal
Pensar que eran mi todo, mi familia
Penar que ahora para mi no son nada
Pensar que eramos tan buenas amigas
Pensar que la PSU las ha vuelto unas brujas competitivas.
Pensar que no las voy a extrañar para nada
Pensar mejor en la gente que quiero
A Debora
unas manos consagradas,
 para trabajar con la salud de las personas,
 una caja de bendiciones
 y una caja musical que
toque para ti 'Georgia'
a Skarlett una salud restaurada,
un termo lleno de cálido
 y dulce ánimo.
A Camila un viaje a las estrellas,
una pluma con tinta indeleble,
para que siga escribiendo
sobre los corazones de muchos.
A natalia un cupón
valido para ser feliz
de aquí a la eternidad.
A Tatiana un labial
fijador de sonrisa,
para que nunca
se borre de tus
labios la alegría.
A todas
 las gracias
 por soportarme,
 Adiós a todas, Adios.
A Los profes,
A Rosa, Juan, Fefu,
 Ivette, Oscar, Guepetto,
Roque, Pelón Soto,
Galaz ukraniuzka,
 Miss Julia,
Miss Jenny,
Matilde, Lula, Monica,
 Umaña, Jauré
Gracias por hacer del liceo algo no tan aterrador,
a todos ustedes mi aprecio de aquí a la muerte,
serán mi ejemplo eterno de vocación y entrega.
Al Liceo, una buena alcaldía,
que se de cuenta de que eres más de lo que creen,
 que allí de verdad se forman (aunque pocas) buenas mujeres.
A Los auxiliares,
las gracias por soportar a estas cerdas,
que transformaban la sala en sus cuchitril-chiqueros personales,
 a ellos un cruzero a bora-bora con todo pagado.

martes, 16 de octubre de 2012


Sintió como que se le iba el aliento, no sabía bien si estaba perdiendo su vida, o su ser.
La sala de operaciones la esperaba con los brazos abiertos, para cambiar su vida para siempre.
El bisturí no solo le dejó una marca en su estómago, sino también en su apariencia, ya no era la misma alegre, valiente y bien rolliza, se fue entregado en brazos de sus padres un nuevo ser en nacimiento, con la sonrisa frágil, la inseguridad en las narices, pero sin duda muchos deseos ahora, de seguir viviendo, y amar a los suyos como no lo había echo antes, jamás.